RAIKKONEN SE DISPARA. ALONSO ILUSIONA

27 04 2008

El Mundial va camino de convertirse en un monólogo de Ferrari y Kimi Raikkonen. El finaldés ha sumado en Montmeló el segundo triunfo de la temporada y amplía la diferencia con Lewis Hamilton, segundo clasificado de la general y tercero en Montmeló, a nueve puntos. Rubricó el festival de la Scudería Felipe Massa. El brasileño superó a Fernando Alonso en la salida y conservó el segundo puesto sin agobios.

El batacazo de Australia habita ya en el olvido de los tifosi. Ferrari se pasea por los circuitos con una superioridad descomunal. Nadie importuna a los bólidos rojos, que han conquistado tres de los cuatro Grandes Premios que se han disputado y dominan con suficiencia el mundial de pilotos y constructores. Si McLaren o BMW no lo remedian, Massa y sobre todo Raikkonen pueden acaparar todos los laureles de aquí a final de temporada. El Mundial pinta rojo.

Además del doblete de Ferrari (el segundo de la temporada), Montmeló cierra las persianas con dos claros protagonistas más, que completan el podium para la historia: Fernando Alonso y Heikki Kovalainen. La imagen del McLaren del finlandés encastrado contra las protecciones de la curva 9 forma parte ya del álbum fotográfico de 2008. El destino, la suerte, el azar, la casualidad han querido que Kovalainen saliera entero del sobrecogedor accidente. Nada importó, nada, hasta que el rubio piloto nórdico levantó el pulgar al cielo de Montmeló.

Fernando Alonso desapareció del asfalto del circuito poco después que Kovalainen nos permitiera respirar con tranquilidad. El motor del R-28 (en segundo ciclo) se fundió en la vuelta 34, cuando el ovetense ocupaba la quinta plaza. Si Montmeló se presentaba como un examen final para Renault, la reválida la ha superado con notable. El monoplaza del bicampeón marcó tiempos competitivos en el primer stint con solo tres vueltas menos de carburante que Felipe Massa. Una señal inequívoca de la mejora del coche francés. La avería del propulsor le dio un toque de amargor al fin de semana de Alonso, que abandonó Barcelona con “buenas sensaciones”.

Estambul, dentro de dos semanas, terminará de testar al nuevo R-28. Mientras, el alonsismo disfruta del resurgimiento del bicampeón, que ha pasado del chasco de Bahrein a la ilusión de Montmeló en veintiún días. Lo que hace una aleta de tiburón… ;p.